martes, 4 de noviembre de 2008

Dios no hacía trampa


Cuentan que Fabián Barthez, después de perder la final del Mundial de Alemania, aún con el desgarro de la más fecunda pena, pidió saludar a Maradona personalmente (se encontraban en un mismo restaurante). A Beckham, al coincidir con él en otro conocido restaurante (de Madrid), le sucedió lo mismo que al ex meta de los 'blues': quedó prendado del magnetismo de Diego. Creo que es ése el gran mérito de Maradona: no haber sido ultrajado por sus compañeros de profesión pese haber tenido una vida llena sucesos negruzcos, comportamientos nada edificantes y guiños a personajes relacionados con lo tétrico, como el siniestro Fidel Castro. Y es que, pese a que la religión argentina se basa en el monoteísmo, el modus vivendi de su Dios no es digno de ser canonizado. Pero siempre se le perdonó todo.

Yo pienso que El Pelusa puede ser un gran motivador, que cuando mire a los ojos a un futbolista le tendrá ganado para una causa común. Otra cosa es el apartado táctico, ése sí es una incógnita. En el antedicho apartado se prevé que Batista y Bronw (autor del 1-0 en la final del Mundial de México-86 ante Alemania) sean los encargados. Un último apunte: Maradona ha sido el jugador más grande que he visto jugar, pero lo de "la mano de Dios" me parece un pecado. Dios no hacía trampa.

1 comentario:

Zorro de Segovia dijo...

no me da buena pinta esta opción. Puede ser que al final no sea más que un escaparate de Brown o de Bilardo (hoy con él en el palco blanco), y quizá el experimento funcione ... pero pienso que alguien que no es entrenador es difícil que se convierta en uno de repente.