sábado, 23 de julio de 2011

Neymar y el apotegma 'florentiniano'


La traición a uno mismo es el primer peldaño hacia el fracaso. Florentino lo sabe, y pese a que reconoció los errores de su primera etapa (por eso entregó a Mouriño mando en plaza, porque él de fútbol no entiende), se niega en redondo a divorciarse del todo de esas operaciones que permitieron su retorno bajo palio. Mouriño ostenta un poder con el que quizá no contara al arribar a Madrid, pero sabe que nada podrá hacer ante ciertas manías de serie de un presidente acezante de un brochazo característico de los suyos, también este verano, aunque haya delegado en él. Me expreso en estos términos porque estoy seguro de que el preparador portugués, con 45 millones, tiraría por caminos diferentes al de Neymar.

Florentino Pérez ve en Neymar a un prodigioso que, una vez sea tragado por el túnel de vestuarios del Santiago Bernabéu, habrá dejado a su paso previamente incontables e indiscutibles elogios. Ha sublimado esa idea, la ha alimentado y embellecido con sus deseos, amén de depurarla de las prosaicas dudas. Puesto que dudas hay; sabemos que se trata de una adquisición de riesgo, y desde luego, no horra de parangones que dan por sentado un taciturno desenlace. Pero nuestro mandamás no duda respecto al rendimiento del joven brasileño, ya que cree que la albura solemne de la elástica y la rigidez del técnico suavizarán su nerviosismo y mocharán sus excentricidades.

Todavía no sabemos cuándo vendrá. Pero, Neymar, vendrá. Vendrá porque sobre su morriñosa figura se ha acomodado el apotegma 'florentiniano' que reúne a unos pocos elegidos: "Ha nacido para jugar en el Real Madrid". Y ante tales elegidos, Florentino tiene vocación para una sola fidelidad. Cuando quiso a Figo, Zidane, Ronaldo y Becks, ni en los momentos de mayor complicación dudó un instante, no contemplaba Plan B: los quería a ellos. Y todos llegaron, por más que alguno como Ronaldo lo hiciera a los amenes, el 31 de agosto. A lo mejor su compatriota lo hace algo más tarde, tras el Mundialito. Si deviene esa tardanza, tampoco pasaría nada.

http://twitter.com/#!/andrs_romero

Foto: AS

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