miércoles, 3 de agosto de 2011

Qué hipócritas somos


Hace justamente un siglo, China vivió un acontecimiento relevante por demás: la revolución Xinhai, encabezada por el doctor Sun Yat-sen, derrocaba a la dinastía Qing, que gobernaba el país desde 1644. Desde entonces hasta la actualidad la historia del gigante asiático ha estado presidida por la influencia de sucesos dignos de profundización, como la Larga Marcha, las guerras (civil y sino-japonesa), las hambrunas, las reformas económicas, las persecuciones y represiones políticas o el "año maldito" (1976). Cuando en 1978 Deng Xiaoping asumió el poder e inició de forma inmediata una serie de reformas que incluían la apertura de China al comercio y a la inversión extranjera, nadie creyó que 33 años más tarde su país sería la potencia económica más influyente del Mundo amén del primordial acreedor de los Estados Unidos.

Pero en China no han ido en paralelo el crecimiento económico y las libertades civiles: Amnistía Internacional dice que allí tiene lugar el 65% de las ejecuciones realizadas en todo el planeta; de la libertad de culto, nada se supo; la pena de muerte abarca más delitos que en ningún otro sitio; una multitud trabaja en niveles lindantes con la esclavitud sin más lenitivo que el estoicismo, mientras otros miles y miles son llevados a campos de concentración sin juicio previo. Y lo peor es que Occidente conoce todos estos atropellos. A la hora de tratar con el gobierno de Pekín, a la esperanza de los progres (Obama) le preocupó lo mismo que a Bush el sufrimiento de estos mártires: a ambos les importó un ardite. Occidente se ha hecho a la idea de que en China siempre gobierna un dictador, pero un dictador solvente, que es lo que importa a fin de cuentas.

El R. Madrid, como parte de Occidente, también ha incurrido en idéntica doblez. Porque el Madrid, como el fútbol, defiende los derechos humanos, el "no al racismo", la tolerancia, el respeto por los demás, el... bla, bla, bla... Florentino anda explotando el mercado chino. Como parte del protocolo, sus jugadores sonríen a unos chinitos pijos que no paran de enfiestarse ante sus ídolos. Qué hipócritas somos.

http://twitter.com/#!/andrs_romero

Foto: REAL MADRID

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