sábado, 7 de diciembre de 2013

Con Valdés de portero y Diego Costa de delantero

España-Holanda. Qué hermosura, qué manera más fascinante de empezar el próximo Mundial, jugando con la selección contra la que terminamos (y ganamos) el anterior. Vuelve a mi mente el cardumen de patadas que nos propinaron, la forma en la cual dimos esquinazo a las adversidades, como también las paradas de Íker y el gol de Iniesta. Ciertamente, poco nos asistió la suerte ayer en el sorteo, pues Holanda y Chile son dos equipos competitivos por demás; además, nuestro grupo va conectado con los de Brasil e Italia si miramos hacia las rondas subsiguientes. Empero, quiero seguir creyendo en Del Bosque y los suyos, simple y llanamente porque se lo han ganado, lo merecen (hablo de fútbol, no de etopeyas). Tales han sido las alegrías proporcionadas, tal la continuidad de estas, que nos convirtieron en sus deudores. Los dos primeros partidos de la fase inicial se semejan a una trampa para osos, en la cual caeremos si no damos lo mejor de nosotros mismos. Según mi humilde punto de vista, bueno resultaría ir cerrando desde ya debates morbosos: el mejor portero del mundo (Valdés) debe jugar de titular; fin del debate. Y en relación con Diego Costa, parecería absurdo haber armado "um abacaxi" (que dirían en Brasil) con los brasileños para ahora no otorgar al futbolista del Atlético un papel esencial.

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